FitCharm nació de un experimento sencillo: durante una semana, su creador anotó sus entrenamientos y comidas en un chat con un asistente de inteligencia artificial. Escribía como le salía: «3x8 50kg», «corrijo, eran 130», «hoy igual». Funcionó mejor que cualquier formulario, y también dejó ver lo que faltaba.
Lo que aprendimos en esa semana
- La pregunta más repetida fue «¿cuál fue mi último registro?». Por eso en FitCharm está a un toque.
- Nadie escribe igual: abreviaturas, correcciones, «25 kg por lado». La app tiene que entenderlo y dejarte corregir el último registro sin empezar de nuevo.
- El asistente se equivocaba en las cuentas. Una suma de calorías o de series con errores no sirve para medir tu progreso.
- Ante un «no pude contener el antojo», la respuesta correcta fue sin culpa. Lo adoptamos como principio.
Escribes como hablas, la app ordena
En FitCharm escribes «3x8 sentadilla 60 kg», «almorcé arroz con pollo» o «dormí 7 horas», y la app lo convierte en registros: series, comidas, agua, sueño. La respuesta no es un párrafo largo, sino una tarjeta clara con lo que entendió, para que la revises de un vistazo.
Si algo no queda claro, la app pregunta con opciones en vez de adivinar. Y si te equivocaste, basta con escribir «corrijo, eran 130 kg» o «borra el último».
La IA interpreta, el código calcula
La mayoría de los mensajes los entiende un intérprete que vive en tu teléfono y funciona sin señal, algo importante en un gimnasio. Para lo que no entienda llegará la ayuda de inteligencia artificial, pero hay una regla que no cambia: la IA solo interpreta lo que escribiste. Los totales, las calorías, las rachas y los récords los calcula siempre código predecible, que da el mismo resultado cada vez.
El chat es el centro, no lo único
Calendario, Progreso, Comunidades y Bienestar están a un toque del botón de secciones, junto al campo de texto y al alcance del pulgar.