Una app de entrenamiento y comida sabe cosas muy personales: cuánto pesas, qué comes, cómo duermes. Por eso en FitCharm la regla es simple: todo empieza privado, y compartir es una decisión tuya.
Lo que nunca sale de tu teléfono
Los mensajes del chat se quedan en tu iPhone. Tus registros se guardan en el teléfono y se respaldan en tu cuenta para que no los pierdas si cambias de equipo, pero la conversación en sí no viaja a ningún lado.
Lo que nunca ven tus comunidades
- Tu peso.
- Tus comidas.
- Tus suplementos.
- Tus gastos.
- Tus mensajes del chat.
En una comunidad, tus amigos ven tu racha y la actividad que tú decidas mostrar. El sueño y los récords compartidos empiezan apagados, y los activas solo si quieres.
Si entrenas con un entrenador
Un entrenador verificado solo ve los datos que tú enciendes, uno por uno. Todo empieza apagado y puedes cambiarlo cuando quieras.
Tus datos, en tus manos
Desde Perfil → Tus datos puedes descargar todo lo que FitCharm guarda de ti o eliminar tu cuenta. Son derechos que te da la ley colombiana de protección de datos (Ley 1581 de 2012), y queremos que ejercerlos tome un minuto.
Cuando llegue la ayuda de inteligencia artificial para entender los mensajes más difíciles, la app te pedirá permiso antes del primer envío.